Lucifer tiembla y sus feromonas están completamente locas, por lo que, debo abrir las ventanas para no ahogarme con todo lo que siento en estos momento por culpa de sus feromonas.
‘No quiero hablar con él, pero, me convencen esas feromonas que influyen en mí más de lo que me gustaría.’ Me digo mentalmente.
— Lucifer…
— Entre en pánico.
— Ya me dijeron que corriste desnudo por el pasillo.
— Eso fue poco lo que te contaron teniendo en cuenta todo lo que hice… Angela, eres mi debilidad.
— No