Sin duda, siento ganas de vomitar por la queja de Edward, aunque a Angelica se burla por lo cursi y celoso que es su esposo.
— Voy a vomitar.
— Yo también, así que, démosle espacio. — digo negándome a seguir en esta conversación cursi.
— Vamos a vomitar a casa. — dice Lucifer con la intención de llevarme fuera de aquí, pero, Angelica golpea su mano.
— Ni te atrevas, no puedes venir y dejarla sin mirar atrás para después venir a recogerla cuando quieras. ¡Ella no es un maldito paquete! —