Él me observa con miedo, al punto que no es capaz de mirarme de nuevo a los ojos, pero, ni siquiera así se marcha y por eso, suspiro profundo mirando al hombre que aunque es de mí misma estatura, no tiene el poder que posee.
— Si no puedes lidiar con el peso del acuerdo, entonces, puede marcharse. — digo con frialdad.
— ¡Espere un momento, por favor! — dice el alfa con angustia.
— ¿Tienes un plan? Porque solo puedo darte un tiempo reducido para hacer lo que estás asegurando. — le advierto.