Punto de vista de Lino
Se había ido. Juan se había ido.
Secuestrada, para ser precisos. ¿Adónde? No tenía ni idea. La casa era un caos. Muebles volcados, cajones arrancados y su contenido esparcido por el suelo, como si un tornado la hubiera arrasado. Mi corazón latía con fuerza mientras observaba los escombros. Los elegantes y modernos muebles estaban estropeados por la destrucción. Cristales rotos cubrían el suelo, brillando ominosamente en la penumbra.
Me moví entre el desorden, con la mente