Punto de vista de Juan
Me acosté en esa cama en una habitación nueva, sintiéndome extraño mientras miraba el techo. El aroma desconocido a lavanda y cedro llenaba el aire, diferente del aroma a ciruelas que María siempre ponía en mi habitación en la otra casa. Era algo. Me había acostumbrado. La cama era lujosa, cubierta con sábanas suaves que me envolvían como un capullo, pero la comodidad no aliviaba mi mente atribulada. El techo con dibujos de ángeles me tranquilizaba. Si tuviera ángeles gua