La mayor parte del código tenía el mismo espaciado. La misma estructura. Una línea comenzaba con una sangría, se cerraba y daba paso a otra con una sangría mayor, como los peldaños de una escalera. Sin embargo, a mitad de la pantalla, el ritmo se interrumpía de manera casi imperceptible.
Entrecerré los ojos. Las letras todavía flotaban cuando intentaba leerlas con normalidad, pero las formas no mentían.
Aquella sección se veía… torcida, como si alguien hubiera sacado un peldaño de su lugar. Mi