Capítulo 6: El Aliento de la Luna de Sangre
El gran salón del palacio de obsidiana se había transformado. Las antorchas de colores habían sido reemplazadas por una luz cenicienta que se filtraba desde la cúpula, donde la luna, ahora de un rojo profundo y viscoso, presidía el cielo ártico. El aire ya no era solo denso; era eléctrico, cargado con una estática que hacía que el cabello de Isolde ondulara como si estuviera bajo el agua.
Alaric e Isolde avanzaron por el pasillo central, flanqueados p