Capítulo 5: Reflejos en el Agua de Obsidiana
El vapor ascendía en volutas perezosas, cargado con el aroma de pétalos de loto negro y aceites esenciales que adormecían los músculos pero despertaban los nervios. Alaric e Isolde, tras la intensidad de la arena, habían sido conducidos por pasillos de cristal hasta las termas reales. Valerius, en un gesto de refinada crueldad, les había permitido este momento de "privacidad" en el corazón de su dominio, sabiendo que el agua caliente y el entorno luj