Capítulo 30: El Horizonte en Llamas
El cielo sobre Shamballa-Azu, siempre teñido de un violeta místico y el verde profundo del dosel arbóreo, se rasgó de pronto con una incandescencia artificial. No era el sol, ni un relámpago de la selva; eran las lanzas de luz del Consejo descendiendo desde la órbita baja. El bombardeo cinético había comenzado, y el primer impacto vaporizó la cascada invertida que coronaba la ciudad, convirtiendo el agua sagrada en una nube de vapor hirviente que descendió so