Capítulo 15: El Canto de las Sirenas de Acero
El amanecer en las Islas de las Sombras no trajo el dorado consuelo del sol tropical, sino un cielo teñido de un gris plomizo, como si el firmamento mismo se hubiera solidarizado con la angustia que oprimía el pecho de Isolde. Desde la terraza de la villa, el espectáculo en el horizonte era una visión de pesadilla: una flota de fragatas negras, silenciosas y letales, rodeaba la isla en un semicírculo perfecto. No portaban banderas, pero el zumbido d