Marina temía que Alejandro, con su carácter impulsivo, pudiera causar problemas. A lo que de inmediato le dijo:
—No te alteres, en verdad paso…
—No te preocupes, hoy le voy a dar una lección a Sergio, ¡cueste lo que cueste!
Dicho esto, Alejandro colgó el celular. Marina se quedó mirando la pantalla, sintiendo un mal presentimiento.
—¿Qué sucede? ¿Quién te llamó? —le preguntó Regina, que estaba acostada en la cama jugando con su celular. Al ver que Marina se levantaba, ella también se puso de pie