Sofía sollozaba suavemente mientras tiraba de la manga de Sergio y, entre lágrimas, le decía:
—Sergio… Todo esto es culpa mía por no haber cerrado bien la puerta. No es culpa del señor García. Ahora que las cosas han llegado a este punto, si llamamos a la policía, yo… yo no tendré cara para enfrentar a nadie.
Mientras hablaba, Sofía lloraba cada vez más desconsolada. Al ver su actuación, Alejandro se enfureció, deseando intervenir, pero Marina le sujetó la muñeca y le hizo un gesto para que se c