Sergio había regresado temprano. Al ver a Marina, Carmen se adelantó con entusiasmo para recibirla:
—Señora, ¿cómo le fue en la reunión?
—¿Reunión?
Marina echó un vistazo a Sergio, que estaba sentado en el sofá del salón leyendo el periódico. Así que era esa la mentira que él había contado.
Marina sonrió y dijo:
—La reunión estuvo bastante bien.
—En realidad, el señor debería haberla traído de regreso. Es muy peligroso andar por ahí sola por la noche.
—No te preocupes, él me dejó el carro.
Hoy,