Bajo de la avioneta con Camila entre mis brazos. Cayó profundamente dormida y por más que lo intenté, no quiso despertar. El jet lag trastornó su sueño con el cambio de husos horarios. Hay que esperar a que su reloj biológico se sincronice con la nueva zona horaria. Prefiero que siga dormida para que al despertar no se sienta desorientada.
―Podemos llevarla a casa con nosotros ―propone mi padre―. No creo que sea conveniente que, atravesemos la ciudad a esta hora de la noche, solo para que duerm