―Hola, ¿quién eres tú?
Suelto la mano del hombre, en lo que escucho la voz de mi hija detrás de mí.
―Hola, pequeña ―nuestro visitante se acuclilla para quedar a su altura. Sonríe y le tiende la mano para saludarla―. Me llamo, Scott, y seré tu nuevo vecino.
Mi hija sale de detrás de mis piernas y le da su manito.
―Mi nombre es Camila ―ella le devuelve la sonrisa―. ¿Vivirás en la casa de abuelita Lorna?
Él me mira sin entender, así que se lo aclaro.
―Ella era la dueña de la casa antes de que