Me zafo de su agarre de manera brusca.
―¡No me toques con tus manos asquerosas!
Su contacto solo me produce rabia y repulsión. Elliot ya no es el chico que conocí años atrás, ese que encantaba con su sonrisa falsa y ensayada. Ahora que lo conozco, sé cuan peligroso pueden ser los hombres de su tipo. Pobre niña tonta e inocente aquella que fui en el pasado y que cayó enamorada de un hombre sin alma, escrúpulos ni sentimientos. Uno que demostró, apenas tuvo la oportunidad, hasta dónde era capaz