Julio llegó con todo su calor y su luz. Habían pasado seis meses desde aquella primera Navidad de Lucía y la casa junto al mar ya no era la misma. El flamboyán estaba en plena floración, rojo intenso, y en la antigua habitación de Lucas ahora había una cama pequeña con sábanas de dinosaurios y una mesita llena de conchas recogidas.
Lucas había cumplido su palabra. Trabajaba remoto cuatro días a la semana y viajaba a Madrid solo cuando era imprescindible. Sofía había accedido a turnos