CAPÍTULO 33 — La verdad detrás de las palabras.
Greta se sentó al borde de la cama, a un lado de Theo, sin atreverse a mirarlo por completo.
Sus manos temblaban ligeramente mientras jugaba con sus dedos.
El silencio era grueso, expectante, casi vivo.
Finalmente, habló. Su voz era suave… rota.
—Te amé desde que éramos niños —murmuró sin levantar la vista— Desde que jugabas con mi hermano, desde que me defendías de los otros niños, desde que me sonreías como si yo fuera importante.
Cuando crecimos… eras el chico perfecto. Dulce. Responsable. F