Parte 2. Capítulo 48. El sueño de los ancestros
Baudilio suspiró hondo sin apartar sus ojos cansados del dibujo que habían hecho los ancestros.
—Mientras más averiguamos sobre Ildemaro, más crímenes aparecen —comentó William parado en la ventana de la casa del líder con su mirada severa clavada en la selva.
—Todo es nuestra culpa, olvidamos nuestras raíces y nuestras responsabilidades —reprochó Baudilio con enfado—. Dejamos que Ildemaro asumiera nuestro trabajo.
Ahora fue William quien suspiró y bajó su mirada furiosa al suelo.
—Asesinó hace