Al día siguiente, cuando me desperté, toque la parte donde debía estar David acostado en la cama, pero ese lado estaba ya fría, me levanté de la cama, me puse el camisón y la bata para bajar a la cocina, cruzandome con Aroa que estaba sentada en la silla de la cocina desayunando.
—- Buenos días, ¿has dormido bien? — le pregunté mientras yo me ponía una taza de café.
—- Carlos ha estado algo dolorido toda la noche, pero todo bien — respondió.
—- Por cierto Aroa ¿donde están los chicos? pensaba q