—- !!Fatima¡¡ quedate aqui, es ella la que tiene que estar pendiente y acostumbrarse a nuestras costumbres — grito mi suegra.
Me levanté de la silla acercandome al dormitorio, cogi el velo poniéndolo en la cabeza y volviendo a la cocina, mirandome la madre de Marcus con rabia. Una vez que termine de desayunar, tuve que limpiar lo que yo había ensuciado. Me fui de la cocina hacia los dormitorios para limpiarlos teniendo que limpiar también los siete cuartos de baños que había en la casa. Ya era