Al final no me quedó más remedio que ceder a lo que Marcus quiso de mí, Una mañana cuando ya desayune yo sola en la cocina, volví al dormitorio, me vestí, deseando salir a la calle y visitar el mercado que había en ese momento en aquel pueblo, una vez que abri la puerta, una de las criadas me metió para la casa, cerrando ella la puerta.
—- ¿Qué sucede?, solo voy a ver el mercado —- le dije.
—- No puede señora, el señor tiene que darle permiso y además usted tiene que ir completamente tapada, nad