Al día siguiente, me levanté de la cama antes que mi esposo, deseaba hacerle el desayuno yo misma y llevárselo a la cama, pero poniendo el café, la leche y la bollería en la bandeja, sentí rodear mi cintura unos calientes brazos, dándome David un beso en mi cuello.
—- Buenos días mi amor —- dijo David sonriendo.
— Buenos días mi señor, te iba a subir el desayuno a la cama, pero me has sorprendido — le respondi sonriendo.
Después de desayunar, nos subimos los dos al dormitorio para ducharnos y v