Me iba a vestir, pero David me cogió de la cintura con sus manos tirandome otra vez en la cama, haciéndome reír.
—- ¿Qué estás haciendo? nos tenemos que marchar, —- le dije riéndome.
—- Hace tiempo mi querida esposa, no había terminado contigo, así que abre tus preciosas piernas – me dijo David.
—- Por favor, si han llamado Carlos y Aroa tiene que ser urgente, David no me hagas cosquillas por favor .-- me empecé a reír hasta que él puso sus labios en los mios, besándonos con mucha pasión.
David