—-- ¿Qué haces tú aquí? creo que te lo he dejado muy clarito por teléfono —- respondi girando mi cuerpo viendo a mi esposo a mi lado.
David se sentó a mi lado, pero me cogió del brazo poniendome a horcajadas encima de él, rodeó mi cintura con sus manos sintiendo como todo mi cuerpo se erizaba deseando a ese hombre que me estaba abrazando pero también me estaba volviendo loca.
—- Te amo, mi pequeña celosa, en vez de marcharte, debias de haber entrado en el despacho, solo amo a una mujer y esa er