Entre mi amiga y yo preparamos mi equipaje, marchandonos seguidamente del dormitorio hacia el salón donde estaban los chicos, David se acercó a mí, poniendo su mano en mi nuca mientras nos mirabamos apretando sus labios a los míos, llevando a su boca mi labio inferior.
—- David, soy tu amigo, pero prométeme que cumplirás con la condición que le has puesto a tu esposa — comentó Carlos.
—- Si Carlos, un mes, si para entonces Keira quiere marcharse firmare lo que me ponga delante, confía en mí amig