Faltaba media hora para que empezara la subasta cuando Aroa y yo empezamos a vestirnos y arreglarnos, De pronto David dentro en mi dormitorio enseñándome una pequeña caja adornada con lazos de seda,
—- Keira déjame ponerte esto por favor, me hace ilusión que lo lleves en la subasta —- me dijo mientras abría aquella cajita.
—-- ¿Esas piedras son diamantes? —- pregunte cuando vi cómo brillaban.
—-- Mi esposa merece lo mejor, ¿me permites ponértelo?--- me pregunto
Me puse de espaldas a mi esposo,