Ya hacía un mes desde que mi esposo se marchó y Marcus me amenazó en aquel restaurante, Carlos un día sin aviso ninguno se presentó en nuestra casa, pasando un fin de semana ellos dos en un parador, quedándome sola en la casa. Mónica me pidió perdón y nos hicimos amigas, pero amigas más bien en el trabajo, cuando terminamos ella se marchaba y yo volvía a mi casa. Lucas me invitaba a veces a comer o a cenar, pero siempre comportándose y siendo todo un caballero. Dos días faltaban para presentar