Cuando el médico de la clínica me dio el alta, David no me dejo ni que me llevaran en una silla de ruedas pues el me cogió en sus brazos hasta donde tenía su coche aparcado, abrió la puerta sentandome él mismo en el asiento del copiloto. Una vez que llegamos a casa, hizo lo mismo sin dejar que andará, mientras teníamos nuestros labios casi pegados hasta que entramos en casa dejandome sentada en el sofá.
—- No quiero que te muevas, deja que te cuide tu esposo —- me dijo
—- Pero David, la presen