Amaia.
Recorro los pasillos del hospital con paso firme, ignorando a enfermeras y pacientes en el camino porque sólo estoy en busca de Elan. Me detengo por un instante cuando al final lo veo salir por la puerta principal. Acelero el paso.
— ¡Elan! —Grito hasta que mi voz consigue su objetivo.
Él gira el rostro con expresión impasible, aunque hay algo en su mirada que no coincide con la calma que exhibe.
—Amaia.
Aunque dice mi nombre, el tono parece más formal de lo necesario. Dudo por un instan