Rose
Me desperté lentamente, envuelta entre sábanas revueltas y el aroma de Bennett, una fragancia masculina y profunda que se impregnaba deliciosamente en mi piel.
La luz tenue de la mañana se filtraba por las cortinas entreabiertas, acariciando mi piel desnuda bajo la camiseta holgada que apenas cubría mis muslos.
El brazo de mi novio rodeaba mi cintura con esa exquisita posesividad suya. Lo sentí moverse y, antes de poder abrir los ojos, sentí sus labios sobre mi cuello.
Eran besos suaves al