Rose
Me quedé ahí, temblando de anticipación, con la boca a solo milímetros de su polla gruesa y palpitante. El aroma masculino y limpio de Bennett me inundaba los sentidos, haciendo que mi boca se llenara de saliva. Su aliento caliente rozaba mi coño abierto y, de pronto, su lengua volvió a lamerme con hambre lenta y profunda.
Un gemido escapó de mi boca cuando su lengua recorrió toda mi hendidura, desde mi clítoris hinchado hasta mi entrada, recogiendo cada gota de mi cremosidad.
Bennett gru