Capítulo 88.
Capítulo 88.
Paul decidió que debía asistir a la celebración de la manada, y como todo en esta nueva vida, no me preguntó.
Tan solo me informó. Había preparado un vestido para mí, uno que me hizo sentir más expuesta que arreglada. No era vulgar, pero sí evidente. Quería mostrarme, como si no bastara ya con tenerme encerrada, ahora también necesitaba exhibirme.
Dos guardias me escoltaron hasta la zona central del jardín. Todo estaba decorado con antorchas, ramas trenzadas y telas de colores.