Capítulo 84.
Capítulo 84.
Nunca pensé que podría volver a mirarlo. No después de lo que hice, de lo que me obligó a hacer. El cuchillo seguía clavado en su pecho cuando salí corriendo de su despacho, y aunque no tenía sangre en las manos, no podía evitar sentirme sucia.
Había pasado un rato y aún no estaba muerta, y lo peor de todo es que él tampoco lo estaba. Para una cosa que me había atrevido a hacer… y también la había hecho mal.
En las paredes del palacio se respiraba un silencio incómodo. Afuera, e