Capítulo 34. La caída de un guardia.
Capítulo 34. La caída de un guardia.
Narrador omnisciente:
El castillo parecía respirar en silencio aquella mañana. Los pasillos estaban tensos, los guardias caminaban con más rigidez de lo normal y hasta el aire parecía más pesado. El ataque frustrado, los espías atrapados y el mensaje dirigido a Clara habían dejado marcas que no se borraban con simples guardias adicionales o puertas reforzadas. Todos lo sabían, aunque pocos se atrevían a decirlo en voz alta: Henry estaba jugando con ellos,