Capitulo 33.

Capítulo 33.

Cuando Grettel y Alexander se fueron, sentí que el aire en el comedor se volvía más denso, me costaba respirar. Era como si, al cerrar la puerta, también se hubiera cerrado la posibilidad de escapar de lo que venía después. Parecía tonta dedicándole a Calen aquella mirada de agradecimiento.

Calen estaba tenso, lo podía ver en su postura y en su semblante. Durante años había aprendido a fijarme en sus pequeños gestos para saber cómo se sentía.

En ese momento, lo mejor habría sido
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