La cena fue espectacular. Guillermo había mandado a preparar el platillo favorito de Grecia: pasta al pesto con camarones, una delicia que siempre había logrado hacerla sonreír desde que se lo preparó por primera vez en su restaurante.
El ambiente estaba iluminado por velas, creando una atmósfera cálida y romántica. Su bebé, dormido en su cochecito, estaba bien arropado, y ambos estaban al pendiente de que no sintiera frío, asegurándose de que todo estuviera en orden mientras la noche transcu