—¿Disculpe, señor? —preguntó la mujer, extrañada. Sentía que la situación se estaba saliendo de control.—. ¿A qué viene esa pregunta?
Guillermo, sin apartar la mirada de ella, le habló con el corazón en la mano sintiendo que estaba sacando sus verdaderos sentimientos con tal de lograr convencerla. No tenía otra salida, o entraba en ese momento para impedir que Monserrat abordara ese avión o la perdía para siempre.
—Solo dígame: ¿usted se ha enamorado alguna vez? ¿Ha sentido que el corazón le p