Guillermo y Monserrat no podían salir de su asombro al escuchar a la doctora darles una noticia completamente inesperada. La idea de tener dos bebés ya había sido sorprendente, pero tres era simplemente abrumador. Sin embargo, en el fondo, la sorpresa los llenó de una felicidad inmensa, especialmente a Guillermo, quien siempre había creído que no podría tener hijos. Ahora el destino de forma inesperada le estaba dando, de una sola vez, tres hermosas oportunidades para comenzar una nueva vida.