La tensión que sentía Mónica era indescriptible. Guillermo se había aferrado a ella con tanto sentimiento que su corazón latía desbocado, temiendo lo que pudiera decirle. En ese momento, ella solo quería respuestas, y la inquietud la consumía por dentro.
—Por favor, Guillermo, dime qué está pasando con mi hija y el bebé —le suplicó, su voz temblaba, sentía un susto que la tenía inmovilizada, mientras él permanecía abrazado a ella, buscando consuelo en su cercanía.
Guillermo, después de un r