Hubo un silencio tenso en la sala, mientras los tres hombres se miraban con expresiones serias. Luis Fernando comenzaba a darse cuenta de la verdadera clase de persona que era su suegro, cada minuto que pasaba veía en él una imagen completamente distorsionada y aterradora que no conocía.
—¿Y entonces, señor Villaseñor, por qué se ha quedado callado? ¿Acaso no tiene valor para responder mi pregunta? —dijo Luis Fernando, tratando de mantener la compostura.
—Jajajaja, por favor, Luis Fernando, me