Laura se acercó a Miranda con una actitud prepotente, mirándola de arriba abajo con desdén.
—¿Se puede saber qué haces aquí? —preguntó Laura, con una sonrisa burlona que no lograba ocultar su desdén.
Miranda, adoptando la misma actitud desafiante, le respondió con altivez:
—Vine a apoyar a Luis Fernando, supe lo de su madre.
—Ja, no me hagas reír. Conozco a las mosquitas muertas como tú; solo buscan meterse con hombres casados para ver qué pueden sacar —replicó Laura, cruzando los