Mercedes corrió rápidamente hacia la calle, su corazón latía con fuerza en su pecho, un eco ensordecedor de pánico y desesperación se escuchaba en su interior mientras los disparos aún retumbaban en sus oídos. Cada paso que daba parecía un esfuerzo monumental, como si el tiempo se hubiera puesto lento y el mundo a su alrededor se hubiera desvanecido. Cuando finalmente llegó al borde de la acera, sus ojos se abrieron de par en par, desbordando incredulidad y terror. Allí, en medio de la acera, s