La fiesta en el lujoso salón del Hotel Plaza había comenzado. Se escuchaba el sonido de la música y todos los invitados se habían agrupado en medio de la pista para bailar. Las luces parpadeaban en tonos dorados y plateados, creando un ambiente festivo que contrastaba con la tensión que había precedido a la ceremonia.
Laura, aún con la emoción del “sí, acepto” resonando en su mente, intentó disfrutar del momento. Sin embargo, su mirada constantemente buscaba a Luis Fernando entre la multitud. É