Alexander lo observó unos segundos y de pronto preguntó:
—¿Tienes a alguien que te guste?
Una vaga figura cruzó por la mente de Simon: pequeña, difusa, sin un rostro definido. Cada vez que la recordaba, sentía la necesidad de acercarse más, como si estuviera fuera de control.
—Sí —asintió con seguridad.
Aunque no sabía quién era, estaba convencido de que existía alguien en su corazón.
—Entonces piensa en esa persona y trasládalo a la actriz. Eso es lo que debes mostrar en esta escena —le i