El asunto se salió completamente de control.
Ya nadie podía distinguir si todo se debía a la indignación genuina o si había trolls alimentando el caos.
A menos que Isabella pudiera presentar pruebas concluyentes de que los datos realmente les pertenecían, tendría que admitir culpa o disculparse públicamente.
Pero demostrarlo resultaba casi imposible.
El profesor Levis salió a hablar en su defensa, explicando la situación y pidiendo a la gente que no especulara maliciosamente hasta que se l