A la oficina entró una joven de rostro familiar, aunque el profesor Levis no recordaba bien su nombre.
Parecía nerviosa, con las manos entrelazadas y la voz temblorosa.
—Profesor Levis… —empezó con vacilación—. Estoy en el mismo grupo que Zenia y Sabrina, y… creo que debo decirle algo.
El profesor frunció el ceño, presintiendo que no sería una buena noticia, pero le indicó con un gesto que continuara.
Janice respiró hondo y contó todo lo que sabía.
Relató cómo las dos apenas asistían al laborat