Después de un breve silencio, Linn rompió a llorar, sollozando con un profundo remordimiento.
Todo había sido borrado. No había forma de recuperar ningún video.
Todos los miembros de su grupo —incluidos James y Tom— habían sido atacados y humillados sin piedad.
No tenían con qué defenderse.
Parecía que no les quedaba más opción que admitir un crimen que no cometieron, solo para que cesara el acoso.
¡Era tan injusto!
Los culpables se regodeaban en su triunfo, mientras que las verdaderas ví