Si alguien le hubiera dicho a Adriana, antes de ese momento, que Isabella era Eziam, lo habría tomado como una fantasía más, una ilusión alimentada por la vanidad de la chica.
Pero ahora… después de descubrir que Isabella también era la prodigiosa Doctora Dónovan, Adriana ya no podía dudar.
Por primera vez, aceptó la verdad con un estremecimiento:
Isabella —su verdadera hija— era realmente excepcional.
¿De qué servía creer en ella ahora?
Aún aturdida, Adriana sacó su teléfono y buscó info