Peppy rompió en llanto y la abrazó con fuerza, como si temiera que desapareciera en cualquier momento.
—Mamá… suéltame un poco, no puedo respirar —dijo Isabella rodando ligeramente los ojos.
Peppy se apresuró a soltarla y se secó las lágrimas, tratando de disimularlas.
En ese momento, Liam salió de la cocina con un delantal puesto y una espátula en la mano.
—Cariño, ¿quién está…?
Se interrumpió al ver a Isabella en el pasillo. Por un segundo su mente quedó en blanco. Corrió a apagar la est